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viernes, 20 de enero de 2012

Bienvenido Tiago

Mi pequeño Tiago Rohde Janto, nacido el domingo 8 de enero del 2012, el año en que sería el fin del mundo y que coincide con un ciclo maya que empezó el 13 de diciembre del año 3114 ac y que llegará a su fin este 21 de diciembre. 2012, año en que la crisis económica capitalista continuará en varias partes del mundo donde no aparece todavía ningún otros sistema económico menos salvaje. Las noticias hablan de las cinco próximas potencias para cuando tu crezcas: China, India, Estados Unidos, Brasil y Japón. Las noticias hablan también de una próxima amenaza nuclear con Irán. Ollanta Humala cumple recién seis meses como el nuevo presidente del Perú. Y aunque eres conejo, tu primer año de vida transcurrirá prácticamente en el año del Dragón mientras el acelerador de partículas debería darnos nuevas luces acerca de la física simulando eventos ocurridos inmediatamente después al big bang. Este año, tu padre cumplirá también 39 años. Bienvenido mi pequeño cachorro.

viernes, 6 de enero de 2012

El hijo hombre

Un segundo hijo. Esta vez será varón. La primera vez quería una mujer, algo dentro de mí se removía con la idea de ser padre de un varón. Esta vez al principio algo de eso volví a sentir, pero luego me he permitido desear un hijo hombre. Podría decir que he tenido la bendición del azar, estoy agradecido de poder ser padre de un hijo hombre. Hombre para alguien que no conoció a su padre biológico. Un padre biológico que probablemente ya este muerto aunque el otro día al pasar por una esquina vi un hombre que podría ser el mismo sujeto de la foto que conservo pero 38 años después. Siento que de alguna manera la vida me da una oportunidad de vivir un vínculo que nunca tuve.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Más de 1300 pañales




El otro día leía sobre la inauguración de una nueva fábrica de pañales que iba a producir un promedio de millón por día. Me pareció excesivo el número, me preguntaba si realmente podía existir tanta demanda de pañales. Después he sacado la cuenta de cuantos pañales vas usando hasta el momento: 1350. Eso significa además, que tu madre te debe haber cambiado de pañal más de 1300 veces. Mientras tanto mi contribución en ese sentido ha sido bastante modesta.

No me gusta mucho cambiar los pañales, mejor dicho, me cuesta terminar de poner el pañal con precisión, debo reconocer cierta torpeza de mi parte. Eso sí, soy más bien bastante bueno distrayéndote mientras tu madre te cambia de pañales. Aunque, estas últimas semanas cambiarte los pañales se ha vuelto a veces complicado, tú ya no soportas estar pasiva sobre el cambiador y comienzas a moverte, y ahora además que ya aprendiste a voltearte hay que ponerte el pañal contigo boca abajo.

De paso, debo admitir que sufro un poco cuando hay que cambiarte de ropa, básicamente eso de pasar un bracito tuyo a través de la manga larga cuando tu estas en pleno movimiento…temo quebrarte el brazo a la vez que voy comprobando, lo flexible que es tu cuerpo.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Los 150 días de Nina



Mi suegra mandó un mail con la siguiente noticia: HOY NINA CUMPLE 150 DIAS MARAVILLOSOS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Uau… Hace 150 días que esta con nosotros y todavía no puedo descifrar del todo el impacto de su llegada.
He sido un tipo con altas dosis de pesimismo. Alguna vez un amigo me llamo bromeando “el sobrino de Ciorán” por mi fascinación al pensador de origen rumano, entre cuyos libros había uno cuyo titulo me divertía: El inconveniente de haber nacido.
Sin embargo, debo admitir y decirlo: el nacimiento de Nina ha traído felicidad.
Vaya palabra que sale de mis labios, pero he caído rendido a sus encantos para descubrir la sencillez de la que esta hecha la felicidad. Por mucho tiempo jamás me hubiese permitido aceptar dicha palabra como parte de mi vocabulario.
Gracias por estos 150 días pequeña cachorrita.





domingo, 18 de mayo de 2008

El baño de Nina

Desde sus primeros días, el baño es uno de los momentos que más disfruta la pequeña Nina. Sus baños por lo general son todas las noches entre ocho y media y nueve. A la pequeña Nina le encanta bañarse. Participamos del ritual su mamá, su abuela y yo. Prácticamente no llora y disfruta del agua tibia mezclada con manzanilla. Le gusta estar boca arriba pero por sobretodo, estar boca abajo, donde estira sus piernas y mueve el cuello.

El baño es uno de sus momentos de mayor placer y calma. Instantes de serenidad. Reencuentro con nuestra condición de anfibios

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Por qué no te duermes mi preciosura...



Le dimos de lactar, le dimos unas gotitas para los gases y finalmente la pusimos sobre la cunita. Comenzó a llorar y me propuse con paciencia hacerla dormir.
Comienza llorando 16 minutos seguidos llegando a tener como cuatro picos de llanto intenso ante los cuales solo me queda sonreír sorprendido ante tanta fuerza con la que llora, luego se calma unos diez minutos, los ojos a punto de cerrarse y de nuevo a llorar son sus correspondientes picos para volver a calmarse después de diez minutos y los ojos nuevamente a punto de cerrarse, entre dormida y despierta, pero no cierra los ojos aunque los parpados le pesan y nuevamente estalla el llanto por tercera vez, otros minutos más de escucharla con la consigna de no sacarla de la cuna, le hablo, le canto hasta cancioncitas en latín y comienza a calmarse, calla, por ahí hasta sonríe, nuevamente los ojos a punto de cerrarse, vuelve a estallar un llanto más, pero corto, de unos dos minutos y vuelve a calmarse y esta vez, después de varios minutos de espera por fin , sus ojitos llegan a cerrarse y comienza dormir.




Estoy con ella diez minutos, dejo de moverle suavemente su cunita, voy bajando el suave modular de mi voz, las luces están bajas, ya llevo un poco más de una hora y quince minutos intentando hacerla dormir, todo es ya quietud, espero que pueda dormir al menos unas tres horas pero de pronto, cinco minutos después de haberme parado sucede lo peor: nuevamente estalla en llanto, le pongo el chupón y nada, sigue llorando y llorando y esta vez ya no jalo, se agoto mi paciencia, me ha puesto en jaque, llevo varias horas sin dormir y de mis labios ya no pueden salir palabra de amor, provoca decirle “cállate carajo! pero le digo a su mamá que se encargue y salgo despavorido de la habitación.

Séptima Semana



Vamos pasando los avatares propios de los padres primerizos. Para comenzar, ya más relajados con el tema del peso. La pequeña Nina esta en los tres kilos y medio y la última semana subió 300 gramos. La dieta alimenticia de la mamá ha estado acompañada de un par de litros diarios de agua de quinua con manzana y mates preparados con hinojo para tener más leche. Hace cuatro días hemos dejado de darle leche de fórmula. Y lo más importante, la mamá va ganando seguridad en relación a su propia producción de leche que se va regularizando. Pienso en las distintas presiones a las cuales de una u otra manera una madre primeriza puede estar sometida: qué tanta leche es capaz de producir, que si la leche materna o si la leche en fórmula, que si eres una madre apta o no apta, una buena madre o no.

Probablemente, estas primeras semanas han sido más fuertes que el embarazo mismo. Más allá de las despertadas de madrugadas, los llantos, los cambios de pañales, que si debe dormir en la cama o en la cuna y por supuesto, también todos aquellos momentos de pleno disfrute; lo que más me impresionó inicialmente fue todo lo que implicaba la lactancia. De la lactancia tenía tan solo breves imágenes de mujeres dando de lactar en distintas circunstancias y nada más. Desconocía absolutamente lo fuerte e intenso que podía ser. Normalmente se tiende a presentar el lado más idealizado de la lactancia, todos hablan de sus beneficios como alimento y como vínculo afectivo. Pero recién en la práctica misma, uno descubre los puntos límites donde es básicamente la mujer quien sufre los mayores estragos. Hay tramos que llegan a ser agotadores, extenuantes y hasta dolorosos. Por momentos, mi chica me pide un chocolate para disfrutar del placer de su sabor y le escucho preguntarse qué ha sido del placer del cuerpo, pues hay momentos que se viven como la suma de un cúmulo de sensaciones displacentareas. La bebita es un pequeño mamífero convertida en vampiro que se alimenta de leche, prendida durante horas a la teta en prolongadas jornadas, confinando a su madre a ser prisionera en un metro cuadrado, sin poder levantarse y por momentos, ni siquiera poder ir al baño. Las jornadas interminables de madrugada que se juntan con la falta de sueño, los dolores de cintura y de columna y la bebita que no abandona la teta, pide más y más; el cuerpo y la mente llega a un punto cercano al colapso. Pueden llegar momentos un tanto loqueantes, el síndrome “lanza al bebe por la ventana” y entiendo entonces varias cosas: por qué existe la depresión post parto, por qué el crimen de una mujer en circunstancias como estas puede tener ciertos atenuantes, por qué la ley prevee al menos tres meses de licencia para la madre e incluso, entiendo con justa razón, por qué una celebración como la del día de la madre.

Todo me remite también a nuestra condición de frágiles animales mamíferos, donde lo natural y lo cultural se han confundido con el tiempo. Cómo era tener hijos en la época de la cavernas, en la edad media o hace un siglo. Por lo general como especie intentamos omitir nuestra condición de simples mamíferos, me parece curioso y fascinante contemplar la calle e imaginar que absolutamente todos, en mayor o menor medida fuimos unos pequeñines indefensos prendidos en algún momento a una teta. La pequeña Nina es básicamente un mamífero.

Pero pasan las semanas y también nos vamos adaptando. El buen humor es fundamental, sobre todo algunos comentarios de humor negro. Mientras tanto, los días también te dan otras tantas cosas que valen la pena, como esos momentos en que surge una conexión comunicativa con ese pequeñito ser, o sus primeros balbuceos, o cuando vas descubriendo como su mirada comienza a detenerse en la luz o cuando su cuerpo arroja un suspirito y algo en ella se relaja.

Estamos pasando probablemente el tramo más difícil, estamos llegando al mes y medio y todos dicen que son los primeros tres meses los más duros.

Mientras tanto, ahora que encuentro unos breves minutos para entrar a la computadora y escribir en el blog, voy escuchando algunas divertidas carcajadas de la mamá que vienen de la habitación de a lado, ha terminado de darle de lactar y juega con su pequeña cachorrita.


lunes, 7 de abril de 2008

viernes, 4 de abril de 2008

últimas horas



miércoles 02 abril
10.05pm. Regreso a casa de trabajar. Mi chica me cuenta que a eso de la siete de la noche experimento sus primeras contracciones mucho más fuertes. Es normal. Me enseña los maletines llevaremos a la clínica. La cesárea será en cuatro días, el domingo.


Jueves 03 de abril
8.20am. Nos bañamos juntos, vamos a extrañar la pancita. Mi chica disfruta escuchando comentarios sobre su pancita. Ella también la va a extrañar.

10.30am. Nueva ecografía. Al parecer la placenta ha subido un poco. Salimos con dudas que tendremos que resolver mañana con la ginecóloga. Si la placenta sube más ya no sería necesaria una cesárea.

6.30pm Comienzo a tomar Norflex y Celebrex. Hace tres semanas ando con un dolor en la zona del hombro, una mezcla de mala postura y probablemente tensión. En los últimos días algunas erupciones en la piel por estrés. Estoy comiendo bastante, antojos de última hora.

7.30pm Acompaño a mi chica a una cesión de pre natal en donde pasan un video sobre la cesárea. Se ve todo, como abren la piel y sacan al bebito.
No cierro los ojos, miro atentamente.





Viernes 04

11.00 En la clínica, cita con la ginecóloga. Me como un sánguche de pollo y un pionono.

11.37
Hacemos una ecografía final. Sus latidos y sus movimientos están bien. Tres kilos para 36 semanas. Veo a la pequeñita a través de la pantalla pero ya quiero tenerla junto a mi, muchísimas ganas de verla y tenerla en mis brazos. Confirmado, la cesárea será este domingo.

8.20pm.
Terminando de trabajar dejando todo listo, tomaré dos semanas de vacaciones. Quiero estar con mi hija. imagino cómo será nuestro primer encuentro, cuando nos veamos por primera vez.
Qué tipo de conexión se dará.


9.00 pm
De regreso a casa. Durante la tarde han seguido las contracciones de corta duración, duran entre tres a cinco segundos y en intervalos irregulares que van de cinco minutos o dos horas. Una manchita, un chorrito, un poco de líquido, una pequeña alarma. Hablamos con la ginecóloga. Podría ser el inicio de una ruptura de fuente. Le ha mandado reposo para evitar cualquier complicación. Estamos midiendo cada cuanto tiempo van las contracciones.

Ha venido una pareja de amigos donde ella esta también embarazada. Comimos chifa y brindamos. En una semana ya la pequeña estará en casa con nosotros.

Cómo será mañana sábado. Me gustaría un día relativamente tranquilo.



Sábado 05.

8am. Salgo a montar un poco de bicicleta al malecón. Termino sentado en una banca del malecón con una mañana llena de sol que va despertando. Mi pensamientos divagan.
El dolor del hombro continua voy a seguir con el celebrex.

9.30. Labores domésticas como lavar platos, darles de comer a las gatas, cambiarles su arena, regar las plantas.
Mi chica tiene que guardar reposo. Anoche soñé con la pequeña Nina, como si tuviera tres años. También tuve una pesadilla, iba al banco y quedaba muy poca plata en mi cuenta y recién estaba a inicios del mes. Vendran varias tareas matutinas, últimos encargos para dejar las cosas listas.

11.07 am Mañana a esta misma hora ya estaremos en la clínica, la operación esta programada para las once.
Estamos a 24 horas.



7pm
Día de pequeños trajines: banco, algunos pagos y algunas compras en el supermercado. Mi chica a estado reposando durante la mañana pero ya a media tarde con algunos suaves acomodos. Ya esta listo el moisés en nuestro cuarto donde va a dormir la pequeña los primeros meses. Todo va quedando listo. Mi madre viene trayendo algunos regalitos para su primera nieta. Comienzo acomodar las cosas que llevaré a la clínica, yo también me voy a internar por tres días.
Mañana a estas horas ya estará cumpliendo sus primeras horas de nacida.
He comprado también una botella de vino para acompañar esta noche.

10.55pm
Mañana estaremos en la clínica a las nueve de la mañana.
Yo con la emoción de que mañana veré a la bebe. Mi chica con un poco de angustia por la cesárea, será su primera operación.


domingo, 23 de marzo de 2008

A dos semanas de la "hecatombe"



Faltan aproximadamente dos semanas y en estos días deberíamos estar decidiendo finalmente la fecha para la cesarea. Por ahí me comentaron incluso que chequeará la fecha y hora como para saber qué pasaba con los astros. Mientras tanto, muchas cosas van pasando en esta cuenta regresiva. Tenemos ya lo necesario por si la bebé naciera mañana. Las últimas semanas han sido visitas a tiendas de bebés, ropita de bebé, revisar distintos y múltiples utensilios que se requieren, el moisés, la cunita y el cuarto de la bebé. De una larga lista inicial de pendientes cada vez va quedando menos y todo va quedando listo. Mi chica comanda la operación. Durante las últimas noches se despierta a mitad de la madrugada en prolongados insomnios alimentados por temas diversos como la disposición de la cuna en el cuarto, dónde debería ir la bañera, dónde la vamos a cambiar de noche y hasta los beneficios de la criogenización.

Nuevamente vuelvo a pensar en cómo serán los días que vendrán dentro de dos semanas, cómo será cuándo la pequeña Rohdecita de un día para otro ya este con nosotros en casa. El comentario más frecuente sigue siendo el “aprovecha el tiempo”, “duerman!!!”, “olvídate, nada volverá a ser lo mismo”. Un bombardeo de comentarios y uno recibe muy pocas palabras de aliento y optimismo. Recuerdo aquellos días previos a mi matrimonio y por dónde iban los comentarios: “Qué estas haciendo!!!!” el matrimonio aparecía como una experiencia terrible y el fin de la libertad entre muchas otras cosas. Pero también descubro que si bien tiene sus lados “terribles” no lo es tanto como decían.

Nuevamente afloran los fantasmas de la realización personal, la familia, sus responsabilidades, los hijos, las labores de manutención y muchas otras responsabilidades de la vida adulta que nos alejan con el tiempo de nuestros planes y deseos, que nos alejan de nosotros mismos. El fantasma de la exclusión entre matrimonio-familia y proyectos personales, el miedo a tener que posponer lo tuyo. Hay muchas cosas que no he hecho en la vida y si no las he hecho hasta ahora solo ha dependido de mi y ha sido mi responsabilidad y dependerá de mi en adelante.

Que tanto cambiarán las cosas de un momento a otro y qué tanto comenzarán a cambiar poco a poco. Qué tanto iré cambiando yo, qué tanto cambiará mi chica ahora convertida en madre, cuánto cambiaremos como pareja, por dónde vendrán las peleas y los conflictos en esta nueva etapa; qué será de nosotros.

Hay algo que tengo claro, lo cierto es que durante los primeros meses tendré que acostumbrarme al ritmo de la pequeña, es imposible exigirle que se acostumbre a mis ritmos y tiempos. Siempre he sido muy exigente con mis tiempos, rutinas y hábitos. Tendré que acostumbrarme al ritmo de alguien con quien no es posible dialogar ni ponerse de acuerdo ni llegar a compromisos. La paternidad es una experiencia que supone necesariamente desprendimiento. Por momentos hay angustia, trato de llevar las cosas con serenidad y decirme que de lo que se trata también es de disfrutar la experiencia y que no necesariamente tiene que ser vivida como una hecatombe en nuestras vidas. Creo que mucho dependerá del valor que le de a la experiencia.

miércoles, 5 de marzo de 2008

A prácticamente un mes



En estos días las conversaciones que genera el embarazo van derivando entre otras cosas en los famosos dolores del parto. Por distintos lados, ya sea la suegra, algunas tías o amigas que han pasado de cerca por la experiencia, lo cierto es que los relatos se van centrando en los distintos momentos del parto. Comienzo a entender qué es eso de romper fuente y esa sensación semejante a orinar, cuál es la función de las famosas contracciones y las dilataciones, cuándo ir al hospital, la epidural, el momento de pujar y los dolores. Cada mujer reacciona emocional y físicamente a su manera, pero finalmente el cuerpo obedece a una programación que data de varios millones de años.

Están las historias de los hombres que deciden no entrar a la sala de partos y que el momento del parto tiene algo impresionable, o aquellos que han entrado a la sala de partos y han sufrido algún tipo de desmayo. Un amigo me relataba el momento en que estuvo junto a su esposa en el parto, contaba como iba saliendo lentamente el cuerpecito de su hijo, la primera aparición de la cabeza, los hombros y el resto del cuerpo, el color y su textura, y la sensación que tuvo al cortar el mismo el cordón umbilical de su hijo. La escena del parto se convierte en una de esas experiencias para nunca olvidar. Al escucharlo provoca que el parto sea natural y estar presente.

Ayer tuvimos una ecografía, la placenta no ha terminado de subir y por lo tanto se tendría que programar una cesárea. En estos días escuche un relato sobre la experiencia de cesárea y que también tenía sus momentos de emoción. La mujer esta despierta, esta básicamente consciente, la operación es muy rápida y pronto aparece la criaturita para encontrase cara a cara con la mirada de su madre. Dos amigos de la madre estuvieron presentes.

Inicialmente la clínica en donde dará a luz mi chica tiene en el reglamento que ni el padre ni parientes pueden estar presentes durante la cesárea. Tendré que ir pensando algún argumento para acceder a la sala de operaciones. Me gustaría estar con mi chica y participar de la sensación de esos primeros momentos de su llegada, de su cuerpecito arrugado y de su primer llanto. Conectarme con esa condición de recién llegadita al mundo. Mientras tanto en los próximos días habrá que ir programando la operación, sería como para el cinco de abril, es decir, a tan solo de un mes.

lunes, 11 de febrero de 2008

Estrella y Nina




“En la noche brilla tu luz.
De dónde, no lo sé.
Tan cerca parece y tan lejos.
Cómo te llamas, no lo sé.
Lo que quieras que seas:
¡luce, pequeña estrella!”

(vieja canción infantil de Irlanda)

Estamos entre dos nombres: Estrella y Nina.
Por el momento, el que va gustando más es Nina.

Finalmente, mujercita



Hace pocos días, recién en la cuarta ecografía en la que además no pude estar presente, se pudo ver al fin con precisión, cual era el sexo del bebé. Me quedé con las ganas de verlo con mis propios ojos, dos días después volvimos a la clínica, esta vez con el padre presente y nuevamente, no se dejo ver. La pequeña mujercita resultaba siendo una bebé muy pudorosa.

El proceso de saber cuál sería el sexo del bebé ha sido un proceso de idas y venidas que ha durado más de seis meses. Todo comenzó con una ecografía inicial donde el doctor pronostico la formación del órgano sexual masculino, es decir, sería hombre. Esa primera noticia no me entusiasmo para nada, el azar de la naturaleza se imponía sobre mi deseo e incluso recuerdo que ese día, terminé con un intenso y migrañoso dolor de cabeza. Estaba demasiado ilusionado con la idea de una mujercita. Fue un golpe. Hace mucho tiempo que la había fantaseado, hasta había conversado con ella a través de juegos con Carolina, mi esposa. Descubría además, una profunda vocación de chancletero mientras caía rendido escuchando los relatos de hijas que adoraban a su papá.
Por el contrario, las fantasías del hijo hombre me resultaban complicadas. Qué tipo de padre podría ser yo, qué tipo de referente podría ser con mi escasa pasión por el fútbol y mis negados conocimientos sobre taladros, autos y otras tantas aficiones masculinas.

En las siguientes semanas intente irme haciendo de la idea de un hijo hombre, tampoco es que me pareciera terrible, no, pero buscaba reconciliarme con esa posibilidad. Mientras tanto, vinieron dos ecografías más donde por la posición del bebé era imposible saber su sexo y la incertidumbre continuaba. Comenzamos a pensar en Joaquín como un posible nombre.

Y recién ahora, al día siguiente de enterarme que definitivamente sería una mujercita me descubrí añorando a Joaquín. De pronto intuí qué pasaba con la figura del hijo hombre, por qué me resultaba más difícil y amenazante. El fantasma del padre ausente, la ausencia de un vínculo que es parte de la identidad, un vacío poblado de fantasías y preguntas sin respuesta. Descubría una ilusión a la que le temía: el vínculo padre-hijo y la posibilidad de una experiencia de sanación, de alguna manera, cerrar una especie de circulo en la vida.

Finalmente, la paternidad sigue siendo una puerta abierta y tampoco hay que cargar demasiado a los hijos. Simplemente, alguna vez tuve la pesadilla de desaparecer y salir huyendo a los pocos meses del embarazo, pero ya van siete y no he huido.

jueves, 31 de enero de 2008

La naturaleza del vínculo



El primer libro de Auster que leí como hace un par de años fue “La invención de la soledad”, libró que comenzó a escribir tras la muerte de su padre. El libro tiene dos partes, la primera se titula “Retrato de un hombre invisible” y la otra, “El libro de la memoria”. En estos días volví a sus paginas y terminé encontrándome con algunos subrayados que de alguna manera hablan de la naturaleza del vínculo padre- hijo

“… mi padre aprendió a no confiar en nadie, ni siquiera en sí mismo. Siempre iba a venir alguien a demostrar que lo que había pensado estaba mal, o que no contaba para nada. Aprendió a no desear nada con demasiado empeño.”

“…había comprendido el verdadero significado de la paternidad: la vida de su hijo le importaba más que la suya, y si su propia muerte hubiese servido para salvar a la su hijo, la habría aceptado sin dudar…”



“El niño olvidará todo lo que le ha ocurrido hasta ahora, sólo quedará un ligero resplandor, y tal vez ni siquiera eso. Las miles de horas que A. ha pasado con él durante los tres primeros años de su vida, los millones de palabras que le ha dicho, los libros que le ha leído, las comidas que le ha preparado, las lágrimas que le ha secado, todas esas cosas se desvanecerán de su memoria para siempre”

“Puesto que el mundo es monstruoso, puesto que no parece ofrecer ninguna esperanza de futuro, A. mira a su hijo y se da cuenta de que no debe abandonarse a la desesperación. Cuando está al lado de su hijo, minuto a minuto, hora a hora, satisfaciendo sus necesidades, entregándose a esta vida joven, siente que su desesperación se desvaneces. Y a pesar de que continua desesperándose, no se abandona a la desesperación…”



miércoles, 30 de enero de 2008

Mi padre era Dios

“Los niños tienen la tendencia a despreciar o exaltar a sus padres, y para un buen hijo su padre es siempre el mejor de los padres, al margen de si tiene o no una razón objetiva para admirarlo” Marcel Proust.

Es probable que la mayoría de niños que tuvieron un padre presente y cercano, al que amaron y por el que sintieron una profunda admiración, entonces en algún momento de la infancia hayan experimentado la experiencia de creer que su padre podría ser Dios.

“Creía que mi padre era Dios” es el titulo de un libro del escritor norteamericano Paul Auster que en un momento se convirtió para mi en una especie de figura paterna literaria. Se trata de un libro de 180 relatos breves que hablan de distintos aspectos y situaciones de la vida cotidiana. La idea del libro siempre me gusto. Auster invitó a los oyentes de un programa de radio a participar contando una historia verdadera y las convirtió en libro.

Hace unos días me entusiasmo la posibilidad de crear un Blog con una especie de invitación abierta para compartir y contar historias sobre los vínculos con nuestros padres. La imagen del padre, recuerdos, la naturaleza del lazo, sus fragilidades, fascinaciones y conflictos. Siempre he escuchado que desde que un hombre es padre, por lo general, el vínculo con su propio padre comienza a cambiar, algo sucede entre ellos.

Imaginaba también una especie de capitulo sobre hijos que por distintas razones no conocieron jamás a sus padres. En los últimos años he sentido una profunda curiosidad por las distintas experiencias de ausencia paterna, me pregunto por ejemplo si existen algunos rasgos comunes aunque en cada historia es finalmente única.

Finalmente el vínculo como el no-vínculo con el padre nos marcará para toda la vida, muchas veces, más de lo que sospechamos.


domingo, 13 de enero de 2008

Qué tan llorón será



“Aprovechen en descansar” es el consejo que se escucha con más frecuencia, “vienen meses bastantes fuertes”. ¿Pero qué tan fuertes pueden llegar a ser? Escucho historias de bebitos llorones, una más terrible que la otra en la que el papá terminan puteando al maldito bebé de tres meses que solo come, caga y llora, llegando incluso a jaquear a la misma pareja que se ve envuelta en una vorágine de peleas.

De alguna manera es un albur cómo se comportará el bebé en sus primeros meses, de la misma manera en que no sabemos cómo llevaremos la situación, cómo reaccionaremos, qué lados de uno se moverán y saldrán, qué encontronazos tendremos, cómo reaccionará la mamá cuando yo coloque mal un pañal o cuando crea que no es necesario volver a levantarse con el “manipulador” llanto. Soy un dormilón empedernido, de los que disfruta despertándose tarde, qué será de mí cuando por enésima vez tenga que levantarme a calmar el llanto.

Hay momentos en que de pronto tomo consciencia del prolongado silencio de algún lugar la casa y me pregunto qué irá a ser de estos momentos de quietud. Qué serán de mis tiempos para mí. La sensación, como que va llegando a su fin una etapa de la vida, es imposible imaginar cuáles serán las implicancias de los próximos cambios y qué cosas ya no volverán a ser la misma. Qué tanto cambiaré internamente. Algo te aterra, algo se ilusiona.

Cómo serán muchas cosas, solo queda esperar, por el momento, esperar aproximadamente unas 14 semanas.
Voy entrando en cuenta regresiva y buscando algunos métodos para calmar bebés.


Las enseñanzas del padre



No tan de casualidad me encontré con una hoja arrancada de un libro de Alejandro Jodorowsky en el que se mencionaban algunos “preceptos” para la vida que un padre había enseñado a su hijo:

“… Fija tu atención en ti mismo. Termina siempre lo que comenzaste. Haz lo que estas haciendo lo mejor posible. No te encadenes a nada que después te destruya. Desarrolla tu generosidad. Aprende a recibir y agradecer. No te dejes impresionar por personalidades fuertes. No emitas juicios cuando desconozcas la mayor parte de los hechos. No te vendas. No sigas modas. Respeta los contratos que has firmado. Sé puntual. No envidies los bienes o los éxitos del otro. Habla solo lo necesario. Realiza tus promesas. En una discusión ponte en el lugar del otro. Admite que alguien te supere. No elimines, sino transfoma. Vence tus miedos, cada uno de ellos es un deseo que se camufla. No te alabes ni te insultes. Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera. No te quejes. Desarrolla tu imaginación. Si ofendes a alguien pídele perdón. No riendas cuentas a nadie, sé tu propio juez. Nunca te definas por lo que posees. Acepta que nada es tuyo. Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz…”

Muchas veces qué tan lejos estamos de algunos “preceptos” y cómo enseñarle a un hijo a ser mejores que uno. Qué es lo que un padre le enseña a su hijo para la vida y cómo lo transmite. Qué tan importante puede ser la presencia del padre, qué lo hace necesario o acaso indispensable y qué es aquello que el padre puede dar que la madre no.

Primeros movimientos



El tiempo sigue pasando y vamos por la semana 26.
Su peso bordea los 800 gr y anda por los 24 cm, aunque todavía puede llegar a pasar los tres kilos. Por su desarrollo, ya podría estar preparado como para vivir fuera del útero. La panza sigue creciendo y la novedad desde hace algunas semanas son los movimientos que ya comenzó a dar. Al poner la mano sobre la pancita se pueden sentir algunos movimientos interiores. Mientras tanto, voy venciendo cierta timidez, por la mañanas y por la noches me acerco a la pancita para preguntarle cómo esta. No deja de tener algo extraño el hecho de hablar con una panza. Seguimos sin saber su sexo, espero que en dos semanas una ecografía termine de revelarnos el misterio. Por el momento, este tiempo de incertidumbre ha servido para ya no decir: “Prefiero una mujercita”
Dos nombres por el momento: Estrella o Joaquín.

Más Regalitos



El bebito Rohde sigue recibiendo sus primeros regalitos.
Al cargamento recibido en navidad por una de sus chochas abuelas, se suman ahora, sus tíos Lucía y Jokin.
Bebito Rohde agradece.