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jueves, 31 de enero de 2008

La naturaleza del vínculo



El primer libro de Auster que leí como hace un par de años fue “La invención de la soledad”, libró que comenzó a escribir tras la muerte de su padre. El libro tiene dos partes, la primera se titula “Retrato de un hombre invisible” y la otra, “El libro de la memoria”. En estos días volví a sus paginas y terminé encontrándome con algunos subrayados que de alguna manera hablan de la naturaleza del vínculo padre- hijo

“… mi padre aprendió a no confiar en nadie, ni siquiera en sí mismo. Siempre iba a venir alguien a demostrar que lo que había pensado estaba mal, o que no contaba para nada. Aprendió a no desear nada con demasiado empeño.”

“…había comprendido el verdadero significado de la paternidad: la vida de su hijo le importaba más que la suya, y si su propia muerte hubiese servido para salvar a la su hijo, la habría aceptado sin dudar…”



“El niño olvidará todo lo que le ha ocurrido hasta ahora, sólo quedará un ligero resplandor, y tal vez ni siquiera eso. Las miles de horas que A. ha pasado con él durante los tres primeros años de su vida, los millones de palabras que le ha dicho, los libros que le ha leído, las comidas que le ha preparado, las lágrimas que le ha secado, todas esas cosas se desvanecerán de su memoria para siempre”

“Puesto que el mundo es monstruoso, puesto que no parece ofrecer ninguna esperanza de futuro, A. mira a su hijo y se da cuenta de que no debe abandonarse a la desesperación. Cuando está al lado de su hijo, minuto a minuto, hora a hora, satisfaciendo sus necesidades, entregándose a esta vida joven, siente que su desesperación se desvaneces. Y a pesar de que continua desesperándose, no se abandona a la desesperación…”



miércoles, 30 de enero de 2008

Mi padre era Dios

“Los niños tienen la tendencia a despreciar o exaltar a sus padres, y para un buen hijo su padre es siempre el mejor de los padres, al margen de si tiene o no una razón objetiva para admirarlo” Marcel Proust.

Es probable que la mayoría de niños que tuvieron un padre presente y cercano, al que amaron y por el que sintieron una profunda admiración, entonces en algún momento de la infancia hayan experimentado la experiencia de creer que su padre podría ser Dios.

“Creía que mi padre era Dios” es el titulo de un libro del escritor norteamericano Paul Auster que en un momento se convirtió para mi en una especie de figura paterna literaria. Se trata de un libro de 180 relatos breves que hablan de distintos aspectos y situaciones de la vida cotidiana. La idea del libro siempre me gusto. Auster invitó a los oyentes de un programa de radio a participar contando una historia verdadera y las convirtió en libro.

Hace unos días me entusiasmo la posibilidad de crear un Blog con una especie de invitación abierta para compartir y contar historias sobre los vínculos con nuestros padres. La imagen del padre, recuerdos, la naturaleza del lazo, sus fragilidades, fascinaciones y conflictos. Siempre he escuchado que desde que un hombre es padre, por lo general, el vínculo con su propio padre comienza a cambiar, algo sucede entre ellos.

Imaginaba también una especie de capitulo sobre hijos que por distintas razones no conocieron jamás a sus padres. En los últimos años he sentido una profunda curiosidad por las distintas experiencias de ausencia paterna, me pregunto por ejemplo si existen algunos rasgos comunes aunque en cada historia es finalmente única.

Finalmente el vínculo como el no-vínculo con el padre nos marcará para toda la vida, muchas veces, más de lo que sospechamos.