
Le dimos de lactar, le dimos unas gotitas para los gases y finalmente la pusimos sobre la cunita. Comenzó a llorar y me propuse con paciencia hacerla dormir.
Comienza llorando 16 minutos seguidos llegando a tener como cuatro picos de llanto intenso ante los cuales solo me queda sonreír sorprendido ante tanta fuerza con la que llora, luego se calma unos diez minutos, los ojos a punto de cerrarse y de nuevo a llorar son sus correspondientes picos para volver a calmarse después de diez minutos y los ojos nuevamente a punto de cerrarse, entre dormida y despierta, pero no cierra los ojos aunque los parpados le pesan y nuevamente estalla el llanto por tercera vez, otros minutos más de escucharla con la consigna de no sacarla de la cuna, le hablo, le canto hasta cancioncitas en latín y comienza a calmarse, calla, por ahí hasta sonríe, nuevamente los ojos a punto de cerrarse, vuelve a estallar un llanto más, pero corto, de unos dos minutos y vuelve a calmarse y esta vez, después de varios minutos de espera por fin , sus ojitos llegan a cerrarse y comienza dormir.

Estoy con ella diez minutos, dejo de moverle suavemente su cunita, voy bajando el suave modular de mi voz, las luces están bajas, ya llevo un poco más de una hora y quince minutos intentando hacerla dormir, todo es ya quietud, espero que pueda dormir al menos unas tres horas pero de pronto, cinco minutos después de haberme parado sucede lo peor: nuevamente estalla en llanto, le pongo el chupón y nada, sigue llorando y llorando y esta vez ya no jalo, se agoto mi paciencia, me ha puesto en jaque, llevo varias horas sin dormir y de mis labios ya no pueden salir palabra de amor, provoca decirle “cállate carajo! pero le digo a su mamá que se encargue y salgo despavorido de la habitación.