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domingo, 10 de agosto de 2008

La vuelta. parte dos

Esta vuelta también coincide con lo que podría llamarse “Aniversario de concepción de Nina”.
Fue hace aproximadamente un año, por estos días un espermatozoide acaba de llegar al ovulo y se iniciaba la multiplicación celular, el cigoto, el embrión y Nina.



Es probable que haya sido en un lugar fuera de Lima, quizá en Lunahuana, en el Refugio de Santiago y a donde viajamos a pasar las fiestas patrias. Pudo haber sido también durante el mensaje de Alan García.




Después, los primeros días de agosto viaje solo a Pucallpa. Unas breves vacaciones, ganas de estar solo y un breve “retiro espiritual”. Un breve viaje sin rumbo, quería ir a la selva y entre otras cosas me la pase leyendo un libro de Hanif Kureishi que se llama “Mi oído en su corazón”, una especie de autobiografía a través del vínculo que el escritor tuvo con su padre: “una cosa que sí ves, aunque lleva toda una vida entenderla, es que el ser humano –tus padres y también tú – es imposible de conocer a fondo. Después de todo esto, el sentimiento que tengo respecto a mi padre es el que puedes tener sólo después de conocer a alguien mucho tiempo: el de que en realidad no le conoces en absoluto.”





Aquellos días el tema de la paternidad me tocaba de menaras diversas. Finalmente seguía sin saber quién fue mi padre, el hombre del que solo conservo unas cuantas fotos.



En aquel viaje no sabía que mi chica estaba embarazada, que iba a ser padre y que durante esos días las células comenzaban a multiplicarse. Nos enteramos recién, a los pocos días de haber regresado, un diez de agosto, un día como hoy…



miércoles, 20 de febrero de 2008

La pancita sigue creciendo




Mientras tanto los movimientos de la bebita cada vez son más intensos. Puedo colocar la mano sobre la panza y sentir unos movimientos internos. En varias ocasiones durante el día se acomoda en alguna posición donde es posible palpar alguna parte de su cuerpecito. La pancita cada vez más grande, ahora esta en tan solo kilo y medio y para los nueve meses, es decir, dentro de nueve semanas, podría llegar a tres kilos. Ha comenzado a crecer aceleradamente.

Hay muchas cosas increíbles en todo como el poder de la vida. Por ejemplo, que esos tres kilos se puedan alojar al interior de un útero diseñado por la evolución.
Y pensar, que la vida quizá sea, una milagrosa combinación química.

Van 32 semanas



Faltan nueve semanas y continua la cuenta regresiva. Mi esposa lo dice muy bien: “Podría nacer dentro de dos meses como podría nacer mañana” Dentro de un par de semanas sabremos finalmente si la placenta continua baja o no, de eso dependería una cesaría.

Desde la semana pasada cuando recibo una llamada de mi esposa lo primero que viene a mi cabeza es que no haya pasado nada malo. Y si es que ya están comenzando las contracciones de un momento a otro, que no hayan complicaciones. Solo queda confiar en el poder de la naturaleza.

Un amigo me contó que entre los primates la duración del periodo de gestación esta en relación con el tamaño del cerebro, el destete, la madurez sexual y otros factores. Teniendo en cuenta las dimensiones de nuestro cerebro y otros factores, como especie nos correspondería un embarazo no de nueve meses, sino de ventiun meses.
De alguna manera como especie, todos somos prematuros.

lunes, 11 de febrero de 2008

Estrella y Nina




“En la noche brilla tu luz.
De dónde, no lo sé.
Tan cerca parece y tan lejos.
Cómo te llamas, no lo sé.
Lo que quieras que seas:
¡luce, pequeña estrella!”

(vieja canción infantil de Irlanda)

Estamos entre dos nombres: Estrella y Nina.
Por el momento, el que va gustando más es Nina.