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viernes, 23 de diciembre de 2011

Dos años y diez meses después del último post. Nina tiene ya 3 años y 9 meses… Y La panza de la mamá lleva 36 semanas y esta pesando 2.80 kg, más o menos lo que Nina peso cuando nació. Según los cálculos del ginecólogo el nacimiento será cerca del 13 de enero, estamos en la recta final, a cuatro semanas, si bien el primer parto fue por cesaría me gustaría que este sea natural. Me emociona la idea de que sea un parto natural. Será hombre, todavía no tenemos el nombre aunque tenemos varios nombres en cuestión, uno de los que más me gusta es Malik. A su mamá le gusta Gael y Caetano. Pero por el momento lo llamamos Chiribín, así lo llamó hace un par de meses Nina cuando el ginecólogo le pregunto como quería que se llamase su hermano.
Hace algunas semanas descubrí una manera especial de captarlo, de sentirlo dentro de la panza de la mamá. Sobre la cama, los dos echaditos, juntamos nuestras barrigas, panza con panza, apretar un poquito y aguardar a que comienze a moverse. Entonces puede sentir como sus movimientos repercutían dentro de mi estomago, es como si sus movimientos si se transmitieran a mi interior. Y hablando de esa sensación de llevar un cuerpito dentro de uno a Caro se le ocurrió una curiosa idea: tres bolsitas bolsitas de un kilo cada una puestas en mi estomago y amarrarlas, me dice que imagine tenerlas durante todo el día atadas y que trate de sentir el peso. Además, esas bolsitas como flotando dentro de una pecera.

viernes, 4 de abril de 2008

últimas horas



miércoles 02 abril
10.05pm. Regreso a casa de trabajar. Mi chica me cuenta que a eso de la siete de la noche experimento sus primeras contracciones mucho más fuertes. Es normal. Me enseña los maletines llevaremos a la clínica. La cesárea será en cuatro días, el domingo.


Jueves 03 de abril
8.20am. Nos bañamos juntos, vamos a extrañar la pancita. Mi chica disfruta escuchando comentarios sobre su pancita. Ella también la va a extrañar.

10.30am. Nueva ecografía. Al parecer la placenta ha subido un poco. Salimos con dudas que tendremos que resolver mañana con la ginecóloga. Si la placenta sube más ya no sería necesaria una cesárea.

6.30pm Comienzo a tomar Norflex y Celebrex. Hace tres semanas ando con un dolor en la zona del hombro, una mezcla de mala postura y probablemente tensión. En los últimos días algunas erupciones en la piel por estrés. Estoy comiendo bastante, antojos de última hora.

7.30pm Acompaño a mi chica a una cesión de pre natal en donde pasan un video sobre la cesárea. Se ve todo, como abren la piel y sacan al bebito.
No cierro los ojos, miro atentamente.





Viernes 04

11.00 En la clínica, cita con la ginecóloga. Me como un sánguche de pollo y un pionono.

11.37
Hacemos una ecografía final. Sus latidos y sus movimientos están bien. Tres kilos para 36 semanas. Veo a la pequeñita a través de la pantalla pero ya quiero tenerla junto a mi, muchísimas ganas de verla y tenerla en mis brazos. Confirmado, la cesárea será este domingo.

8.20pm.
Terminando de trabajar dejando todo listo, tomaré dos semanas de vacaciones. Quiero estar con mi hija. imagino cómo será nuestro primer encuentro, cuando nos veamos por primera vez.
Qué tipo de conexión se dará.


9.00 pm
De regreso a casa. Durante la tarde han seguido las contracciones de corta duración, duran entre tres a cinco segundos y en intervalos irregulares que van de cinco minutos o dos horas. Una manchita, un chorrito, un poco de líquido, una pequeña alarma. Hablamos con la ginecóloga. Podría ser el inicio de una ruptura de fuente. Le ha mandado reposo para evitar cualquier complicación. Estamos midiendo cada cuanto tiempo van las contracciones.

Ha venido una pareja de amigos donde ella esta también embarazada. Comimos chifa y brindamos. En una semana ya la pequeña estará en casa con nosotros.

Cómo será mañana sábado. Me gustaría un día relativamente tranquilo.



Sábado 05.

8am. Salgo a montar un poco de bicicleta al malecón. Termino sentado en una banca del malecón con una mañana llena de sol que va despertando. Mi pensamientos divagan.
El dolor del hombro continua voy a seguir con el celebrex.

9.30. Labores domésticas como lavar platos, darles de comer a las gatas, cambiarles su arena, regar las plantas.
Mi chica tiene que guardar reposo. Anoche soñé con la pequeña Nina, como si tuviera tres años. También tuve una pesadilla, iba al banco y quedaba muy poca plata en mi cuenta y recién estaba a inicios del mes. Vendran varias tareas matutinas, últimos encargos para dejar las cosas listas.

11.07 am Mañana a esta misma hora ya estaremos en la clínica, la operación esta programada para las once.
Estamos a 24 horas.



7pm
Día de pequeños trajines: banco, algunos pagos y algunas compras en el supermercado. Mi chica a estado reposando durante la mañana pero ya a media tarde con algunos suaves acomodos. Ya esta listo el moisés en nuestro cuarto donde va a dormir la pequeña los primeros meses. Todo va quedando listo. Mi madre viene trayendo algunos regalitos para su primera nieta. Comienzo acomodar las cosas que llevaré a la clínica, yo también me voy a internar por tres días.
Mañana a estas horas ya estará cumpliendo sus primeras horas de nacida.
He comprado también una botella de vino para acompañar esta noche.

10.55pm
Mañana estaremos en la clínica a las nueve de la mañana.
Yo con la emoción de que mañana veré a la bebe. Mi chica con un poco de angustia por la cesárea, será su primera operación.


martes, 1 de abril de 2008

El sueño de la maternidad



Cada vez que veo a mi chica preparando y alistando la ropa de la bebita pienso en ella de niña, cuando probablemente jugaba con muñecas y al mismo tiempo comenzaba ya su “preparación” para ser madre. La maternidad es de alguna manera volver a jugar a las muñecas, pero esta vez, la muñeca es de verdad. Me percato que por lo general, las mujeres en mayor o menor medida, sienten algo “especial” cada vez que se encuentran con ropa de bebitos. Como las enternece! Y les arranca algún tipo de emoción que las lleva a los populares y coreados “ohhhhhhh…” de los Baby Shawer. A cuantas mujeres les he escuchado decir que les encanta la ropa de bebés. Debo admitir que por diversas razones las tiendas de ropa y productos para niños no me entusiasman demasiado; aunque haga mis esfuerzos, estar ahí me puede llevar al mal humor. Por momentos es como acompañar a una mujer a comprar ropa. Quizá debí también aprender a jugar con muñecas. Me gustaría saber si es que hay hombres que disfrutan en ir con sus esposas a ver ropa para la futura hija y juntos disfrutan escogiendo los diseños para el primer o cuarto mes, calculando si es mejor manga larga o corta según la estación y decidiendo entre tal y cual color. La maternidad es un hecho cultural y también biológico.

Al ver esa panza que durante estos ocho meses ha cobijado a un ser que de ser un par de células paso a transformarse en un cuerpito cercano a los 50 centímetros. Es fascinante. Y la manera como los senos se van alistando para dar de lactar nos recuerdan también nuestra condición de mamíferos. Por otro lado, el habernos mudado de casa hace tres meses por iniciativa de ella que buscaba un espacio para cuando naciera su hija-cría, me remite a la imagen de la búsqueda del nido.

Hay también en la maternidad un lazo transgeneracional.
Para el nacimiento de la pequeña esta viniendo desde Arequipa su bisabuela. La bisabuela quiere además enseñarle a su nieta a bañar a la recién nacida. Hay una pequeña cuna, un moisés que han traído desde Arequipa para que duerma y que posee toda una carga simbólica: ahí durmieron las seis hijas de la abuela de mi chica, es decir ahí durmió su madre y después también, le toco a ella dormir en ese moisés que ahora, varios años después le toca a su hija. Más de tres generaciones de mujeres se entrecruzan.



En algún momento hemos discutido sobre que tanto tendría yo entrar a tallar en decisiones como el color de una colchita y decisiones mayores como más adelante, el colegio. Más allá del número y el tipo de decisiones
lo que estaba en juego entre nosotros era hasta dónde tendría yo que implicarme e involucrarme. Hasta qué punto hay cosas que pertenecen a esa categoría “cosas de mujeres”. Entonces apelaba al argumento de esas diferencias por momentos tan irreconciliables entre maternidad y paternidad. La manera de sentir y vincularnos con nuestra paternidad a través de roles marcados por la sociedad, la cultura y la biología. Pero ya veremos que pasa, será todo un tema y cuántos motivos de peleas ocasionará.
Me imagino que tendré que descubrir qué es la paternidad.

El Hombre que nunca estuvo

Nina - Estrella: Tu padre aspira a descubrir la paternidad.
Me imagino que habrá un día en el que te contaré alguna historia acerca de la foto de este niño que es la foto de tu abuelo; una de las pocas fotos, de los pocos rastros que conservo de mi padre.
La paternidad también en transgenracional.

domingo, 23 de marzo de 2008

A dos semanas de la "hecatombe"



Faltan aproximadamente dos semanas y en estos días deberíamos estar decidiendo finalmente la fecha para la cesarea. Por ahí me comentaron incluso que chequeará la fecha y hora como para saber qué pasaba con los astros. Mientras tanto, muchas cosas van pasando en esta cuenta regresiva. Tenemos ya lo necesario por si la bebé naciera mañana. Las últimas semanas han sido visitas a tiendas de bebés, ropita de bebé, revisar distintos y múltiples utensilios que se requieren, el moisés, la cunita y el cuarto de la bebé. De una larga lista inicial de pendientes cada vez va quedando menos y todo va quedando listo. Mi chica comanda la operación. Durante las últimas noches se despierta a mitad de la madrugada en prolongados insomnios alimentados por temas diversos como la disposición de la cuna en el cuarto, dónde debería ir la bañera, dónde la vamos a cambiar de noche y hasta los beneficios de la criogenización.

Nuevamente vuelvo a pensar en cómo serán los días que vendrán dentro de dos semanas, cómo será cuándo la pequeña Rohdecita de un día para otro ya este con nosotros en casa. El comentario más frecuente sigue siendo el “aprovecha el tiempo”, “duerman!!!”, “olvídate, nada volverá a ser lo mismo”. Un bombardeo de comentarios y uno recibe muy pocas palabras de aliento y optimismo. Recuerdo aquellos días previos a mi matrimonio y por dónde iban los comentarios: “Qué estas haciendo!!!!” el matrimonio aparecía como una experiencia terrible y el fin de la libertad entre muchas otras cosas. Pero también descubro que si bien tiene sus lados “terribles” no lo es tanto como decían.

Nuevamente afloran los fantasmas de la realización personal, la familia, sus responsabilidades, los hijos, las labores de manutención y muchas otras responsabilidades de la vida adulta que nos alejan con el tiempo de nuestros planes y deseos, que nos alejan de nosotros mismos. El fantasma de la exclusión entre matrimonio-familia y proyectos personales, el miedo a tener que posponer lo tuyo. Hay muchas cosas que no he hecho en la vida y si no las he hecho hasta ahora solo ha dependido de mi y ha sido mi responsabilidad y dependerá de mi en adelante.

Que tanto cambiarán las cosas de un momento a otro y qué tanto comenzarán a cambiar poco a poco. Qué tanto iré cambiando yo, qué tanto cambiará mi chica ahora convertida en madre, cuánto cambiaremos como pareja, por dónde vendrán las peleas y los conflictos en esta nueva etapa; qué será de nosotros.

Hay algo que tengo claro, lo cierto es que durante los primeros meses tendré que acostumbrarme al ritmo de la pequeña, es imposible exigirle que se acostumbre a mis ritmos y tiempos. Siempre he sido muy exigente con mis tiempos, rutinas y hábitos. Tendré que acostumbrarme al ritmo de alguien con quien no es posible dialogar ni ponerse de acuerdo ni llegar a compromisos. La paternidad es una experiencia que supone necesariamente desprendimiento. Por momentos hay angustia, trato de llevar las cosas con serenidad y decirme que de lo que se trata también es de disfrutar la experiencia y que no necesariamente tiene que ser vivida como una hecatombe en nuestras vidas. Creo que mucho dependerá del valor que le de a la experiencia.

miércoles, 5 de marzo de 2008

A prácticamente un mes



En estos días las conversaciones que genera el embarazo van derivando entre otras cosas en los famosos dolores del parto. Por distintos lados, ya sea la suegra, algunas tías o amigas que han pasado de cerca por la experiencia, lo cierto es que los relatos se van centrando en los distintos momentos del parto. Comienzo a entender qué es eso de romper fuente y esa sensación semejante a orinar, cuál es la función de las famosas contracciones y las dilataciones, cuándo ir al hospital, la epidural, el momento de pujar y los dolores. Cada mujer reacciona emocional y físicamente a su manera, pero finalmente el cuerpo obedece a una programación que data de varios millones de años.

Están las historias de los hombres que deciden no entrar a la sala de partos y que el momento del parto tiene algo impresionable, o aquellos que han entrado a la sala de partos y han sufrido algún tipo de desmayo. Un amigo me relataba el momento en que estuvo junto a su esposa en el parto, contaba como iba saliendo lentamente el cuerpecito de su hijo, la primera aparición de la cabeza, los hombros y el resto del cuerpo, el color y su textura, y la sensación que tuvo al cortar el mismo el cordón umbilical de su hijo. La escena del parto se convierte en una de esas experiencias para nunca olvidar. Al escucharlo provoca que el parto sea natural y estar presente.

Ayer tuvimos una ecografía, la placenta no ha terminado de subir y por lo tanto se tendría que programar una cesárea. En estos días escuche un relato sobre la experiencia de cesárea y que también tenía sus momentos de emoción. La mujer esta despierta, esta básicamente consciente, la operación es muy rápida y pronto aparece la criaturita para encontrase cara a cara con la mirada de su madre. Dos amigos de la madre estuvieron presentes.

Inicialmente la clínica en donde dará a luz mi chica tiene en el reglamento que ni el padre ni parientes pueden estar presentes durante la cesárea. Tendré que ir pensando algún argumento para acceder a la sala de operaciones. Me gustaría estar con mi chica y participar de la sensación de esos primeros momentos de su llegada, de su cuerpecito arrugado y de su primer llanto. Conectarme con esa condición de recién llegadita al mundo. Mientras tanto en los próximos días habrá que ir programando la operación, sería como para el cinco de abril, es decir, a tan solo de un mes.

jueves, 31 de enero de 2008

La naturaleza del vínculo



El primer libro de Auster que leí como hace un par de años fue “La invención de la soledad”, libró que comenzó a escribir tras la muerte de su padre. El libro tiene dos partes, la primera se titula “Retrato de un hombre invisible” y la otra, “El libro de la memoria”. En estos días volví a sus paginas y terminé encontrándome con algunos subrayados que de alguna manera hablan de la naturaleza del vínculo padre- hijo

“… mi padre aprendió a no confiar en nadie, ni siquiera en sí mismo. Siempre iba a venir alguien a demostrar que lo que había pensado estaba mal, o que no contaba para nada. Aprendió a no desear nada con demasiado empeño.”

“…había comprendido el verdadero significado de la paternidad: la vida de su hijo le importaba más que la suya, y si su propia muerte hubiese servido para salvar a la su hijo, la habría aceptado sin dudar…”



“El niño olvidará todo lo que le ha ocurrido hasta ahora, sólo quedará un ligero resplandor, y tal vez ni siquiera eso. Las miles de horas que A. ha pasado con él durante los tres primeros años de su vida, los millones de palabras que le ha dicho, los libros que le ha leído, las comidas que le ha preparado, las lágrimas que le ha secado, todas esas cosas se desvanecerán de su memoria para siempre”

“Puesto que el mundo es monstruoso, puesto que no parece ofrecer ninguna esperanza de futuro, A. mira a su hijo y se da cuenta de que no debe abandonarse a la desesperación. Cuando está al lado de su hijo, minuto a minuto, hora a hora, satisfaciendo sus necesidades, entregándose a esta vida joven, siente que su desesperación se desvaneces. Y a pesar de que continua desesperándose, no se abandona a la desesperación…”



domingo, 13 de enero de 2008

Qué tan llorón será



“Aprovechen en descansar” es el consejo que se escucha con más frecuencia, “vienen meses bastantes fuertes”. ¿Pero qué tan fuertes pueden llegar a ser? Escucho historias de bebitos llorones, una más terrible que la otra en la que el papá terminan puteando al maldito bebé de tres meses que solo come, caga y llora, llegando incluso a jaquear a la misma pareja que se ve envuelta en una vorágine de peleas.

De alguna manera es un albur cómo se comportará el bebé en sus primeros meses, de la misma manera en que no sabemos cómo llevaremos la situación, cómo reaccionaremos, qué lados de uno se moverán y saldrán, qué encontronazos tendremos, cómo reaccionará la mamá cuando yo coloque mal un pañal o cuando crea que no es necesario volver a levantarse con el “manipulador” llanto. Soy un dormilón empedernido, de los que disfruta despertándose tarde, qué será de mí cuando por enésima vez tenga que levantarme a calmar el llanto.

Hay momentos en que de pronto tomo consciencia del prolongado silencio de algún lugar la casa y me pregunto qué irá a ser de estos momentos de quietud. Qué serán de mis tiempos para mí. La sensación, como que va llegando a su fin una etapa de la vida, es imposible imaginar cuáles serán las implicancias de los próximos cambios y qué cosas ya no volverán a ser la misma. Qué tanto cambiaré internamente. Algo te aterra, algo se ilusiona.

Cómo serán muchas cosas, solo queda esperar, por el momento, esperar aproximadamente unas 14 semanas.
Voy entrando en cuenta regresiva y buscando algunos métodos para calmar bebés.


Las enseñanzas del padre



No tan de casualidad me encontré con una hoja arrancada de un libro de Alejandro Jodorowsky en el que se mencionaban algunos “preceptos” para la vida que un padre había enseñado a su hijo:

“… Fija tu atención en ti mismo. Termina siempre lo que comenzaste. Haz lo que estas haciendo lo mejor posible. No te encadenes a nada que después te destruya. Desarrolla tu generosidad. Aprende a recibir y agradecer. No te dejes impresionar por personalidades fuertes. No emitas juicios cuando desconozcas la mayor parte de los hechos. No te vendas. No sigas modas. Respeta los contratos que has firmado. Sé puntual. No envidies los bienes o los éxitos del otro. Habla solo lo necesario. Realiza tus promesas. En una discusión ponte en el lugar del otro. Admite que alguien te supere. No elimines, sino transfoma. Vence tus miedos, cada uno de ellos es un deseo que se camufla. No te alabes ni te insultes. Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera. No te quejes. Desarrolla tu imaginación. Si ofendes a alguien pídele perdón. No riendas cuentas a nadie, sé tu propio juez. Nunca te definas por lo que posees. Acepta que nada es tuyo. Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz…”

Muchas veces qué tan lejos estamos de algunos “preceptos” y cómo enseñarle a un hijo a ser mejores que uno. Qué es lo que un padre le enseña a su hijo para la vida y cómo lo transmite. Qué tan importante puede ser la presencia del padre, qué lo hace necesario o acaso indispensable y qué es aquello que el padre puede dar que la madre no.

Primeros movimientos



El tiempo sigue pasando y vamos por la semana 26.
Su peso bordea los 800 gr y anda por los 24 cm, aunque todavía puede llegar a pasar los tres kilos. Por su desarrollo, ya podría estar preparado como para vivir fuera del útero. La panza sigue creciendo y la novedad desde hace algunas semanas son los movimientos que ya comenzó a dar. Al poner la mano sobre la pancita se pueden sentir algunos movimientos interiores. Mientras tanto, voy venciendo cierta timidez, por la mañanas y por la noches me acerco a la pancita para preguntarle cómo esta. No deja de tener algo extraño el hecho de hablar con una panza. Seguimos sin saber su sexo, espero que en dos semanas una ecografía termine de revelarnos el misterio. Por el momento, este tiempo de incertidumbre ha servido para ya no decir: “Prefiero una mujercita”
Dos nombres por el momento: Estrella o Joaquín.

Más Regalitos



El bebito Rohde sigue recibiendo sus primeros regalitos.
Al cargamento recibido en navidad por una de sus chochas abuelas, se suman ahora, sus tíos Lucía y Jokin.
Bebito Rohde agradece.



lunes, 10 de diciembre de 2007

Cara de qué tienes…



Hace algunos días hicimos una nueva ecografía de rutina con la curiosidad de, por fin, poder confirmar el sexo del bebito. Ya la anterior ecografía de hace dos meses, aunque todavía temprana para determinar el sexo del bebé, dejaba intuir por la dirección del tubérculo genital que iba a ser un hombrecito.

Pero esta vez y hasta donde alcanzó a ver la ecógrafa se trataría de una mujercita. Y digo hasta donde alcanzó a ver, porque en un determinado momento el bebito decidió darnos la espalda y comportarse de una manera muy pudorosa. Jódanse!

Así que todavía quedan nuevamente abiertas las dudas.
Por el momento, cómo dirigirse a él, cómo llamarlo, qué música ponerle para que escuche, cómo referirse a él-ella en términos neutrales … en fin, ir cultivando un sano equilibro entre lo masculino y lo femenino.

En relación a los nombres seguimos sin encontrar un nombre de hombre, nos hemos tomado un respiro y por el momento no ando pensando en nombres, aunque para mujer, hace buen tiempo que tenemos uno para ella, sucede simplemente que a las personas que les hemos contado o no les gusta o no muestran mayor entusiasmo.

Por el momento las apuestas ya comenzaron. El otro día, en una reunión familiar se dio una nueva modalidad para reconocer el sexo del bebé. Es muy poco profesional: se trata de ver la foto del bebito y reconocer en un primer aire si es que tiene cara de hombre o de mujer. Por un estrecho margen va ganando “mujercita”, pero hasta ahora no sé cara de qué tienes …

domingo, 2 de diciembre de 2007

A mitad del embarazo



Hola pequeño. Tu mamá te manda un beso grande y esta contenta por que hace algunos días comenzó a sentir por fin tus movimientos. Ella estaba ya con todas las ganas. Había leído que a partir de la semana 18 comenzaban los movimientos que los describían como “un pececito nadando” o “el aleteo de una mariposa” al interior del vientre. Ella a empezado a sentirte como una burbujita en el agua, como pequeñas corrientes… Me imagino que conforme pasen las semanas tus movimientos serán más y más intensos, vendrán todas tus pataditas y espero también poder sentirte.




Has llegado a las veinte semanas de vida. En un principio pesabas tan solo medio gramito y ahora estas en los 452 y de los 3mm has pasado a los 24 cm. ¿Es cierto que te la pasas durmiendo entre dieciséis y veinte horas diarias? ¿Sueñas? ¿Qué tan oscuro es? ¿Cómo suena el afuera?¿Me sientes cuando te hablo? - por que a veces puedo llegar a sentirme un idiota hablando a una panza… - ¿Qué tan rico es allá adentro? Son tan pocos los centímetros de distancia entre tu y yo.



Recién estamos llegando a la mitad del embarazo y la pancita de tu mamá ya se nota y esta midiendo 21 cm. La pancita cada vez esta más bonita. Creo que han sido los niños los primeros en percatarse de ella en las calles. Y Ahora sí, la pancita de tu mama, definitivamente es más grande que la mía.

Primeros Regalitos



Comienzan los primeros regalitos.
El famoso "Bebecrece" o "Enteritos"
Tendré que ir conociendo nuevas terminologias infantiles (babitas, roponcitos, mitones..)

Me encantó la arañita.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Terrores de la peternidad



Por muchos años anduve entre las dudas de querer y no querer ser padre. Había días en que la idea de la paternidad me entusiasmaba y ya-ya quería ser padre, pasaban los años y con qué fuerzas iba a poder cargar a mi hijo sobre mis espaldas, o correr a su lado.
Días después, de pronto pasaba a otro estado donde la misma posibilidad me aterraba de distintos modos.

En estos días intentaba recordar algunas de esas razones que formaban parte de mi arsenal de razones para sentir que no quería ser padre:

-Para comenzar siempre sentí una especie de animadversión por todo esos rollos de “hijo como sinónimo de trascendencia” y que la sangre, etc…no sé si sea cierto eso de hijo-árbol-libro

-Los hijos son encantadores hasta una determinada edad. Después crecen, vienen las peleas y los grandes conflictos, además tener que mantenerlos y después chau.

-La sensación de que tener un hijo implicaba un tipo de compromiso muchísimo mayor que el mismísimo matrimonio. Más que casarme, la verdadera decisión era la de ser padre. Finalmente, es más fácil deshacerse de un matrimonio. Con un hijo ya no hay vuelta atrás, implicaba un tipo de responsabilidad para toda la vida y que no me sentía muy capaz de estar a la altura.

-La plata, los gastos, de dónde sacar el dinero. Que los pañales, que el pediatra, que el nido, el colegio, la universidad y mil gastos más. Ufff…. Confieso que hasta ahora no tengo las cosas claras, estoy pensando en lucrar sanamente con el bebé con modalidades tipo “ONE Dollar” por ejemplo, si deseas tomarte una foto con él…

-Las inestabilidades amorosas. El otro día leí una entrevista a una psicoanalista argentina que decía: “Existen muchas razones para no mantenerse enamorado. La primera es el temor a ser controlado o a perder el control, que es casi lo mismo”

-Adiós a mis proyectos personales y al tiempo para mí, adiós a mis sueños -aunque nunca llegaba a saber cuáles eran- y ya no habría tiempo para mí. Y de paso, los tiempos biológicos en la mujer que eran distintos, uno podría tener un hijo a los 50 si es que lo quería.

-Imaginar cuál sería la naturaleza del vínculo con un virtual hijo. Qué tipo de padre podría ser yo, qué podría admirar un hijo en un padre como yo, qué convicciones podría enseñarle … Hombre de poca fe, incrédulo, desconfiado, desilusionado, pesimista, sin grandes pasiones, imperfecto, etc, etc… En esas condiciones, qué energía vital sería yo capaz de transmitir…

-Qué podía suponer la paternidad para alguien que no conoció a su padre biológico y se pasó además buscando un padre para encontrarse al final con la desilusión, la ausencia irremediable y ese vacío que es y será parte de ti.




Hay otras tantas razones que por pudor no mencionaría. Hay un lado de mí que probablemente no sepa muy bien aun en qué se ha metido. Nunca llega a ser el momento adecuado y preciso. También es cierto que para algunas razones hoy tenga más claras algunas “respuestas”, para otras quizá jamás las encuentre y otras las iré hallando en el camino. La paternidad es un acto de generosidad.

Comienza la busqueda de nombres...

Vamos ingresando a la semana 19, con 15.3cm y aproximadamente 250 gr.

De ser mujer, hace tiempo sabía como quería que se llamase: Estrella. No solo me gustaba por como suena y combina con los apellidos, sino además por una conexión intima y especial que producía en nosotros, era un nombre sugrenete y hasta mágico y por que al final, nos remitia al cielo, a la noche estrellada y al cosmos.

Pero según las tendencias de la última ecografía y la dirección del tuberculo genital el pronostico se orienta hacia un varoncito, aunque recién lo sabremos dentro de un par de semanas.

Los nombres que surgieron inicialmente hace un par de semanas ya no nos emocionan: Joaquín, Pablo, Benito (nombre que por supuesto, me opuse). Mi chica ya comenzó a buscar en Internet y ha quedado saturada con tanto nombre. Y ninguno le dice nada especial. Siente que necesita ya un nombre como para conectarse con el bebé cuando le habla. Yo también comense a ojear algunos y todos son los nombres comunes y corrientes de siempre y los que jamás le pondría tipo Eufrasio, Leónidas, Prudencio, Romildo…

Y Mientras reviso los nombres, me encuentro con más de un nombre de mujer que me gusta. La conclusión: creo que existen más y mejores nombres de mujer que de hombre.
¿Encontraremos un nombre especial?

domingo, 21 de octubre de 2007

Ultima ecografia. Parte 2. El Tuberculo Genital



El inevitable tema del sexo salió también en la última ecografía. Entramos con la idea de no preguntar nada acerca de eso y esperar un mes más, pero en un momento y tras cierto comentario de la asistenta que descubría algo referido al sexo del bebé, fue inevitable no dejarse llevar por la curiosidad.

El médico nos explicó que ya hay indicios que tienen que ver con la posición de algo que jamás había escuchado en mi vida: “El Tubérculo Genital”. Por lo que entendí, a las doce semanas los genitales externos ya comienzan a diferenciarse y el sexo ya se puede determinar por la angulación del “Tubérculo Genital”: si va hacia arriba se convierte en pene y si va hacia abajo en vagina. La posición ya se insinuaba y el médico lanzo su pronóstico.

No sé si haya una relación entre su pronostico y lo que vino después. Pero esa tarde termine de resfriarme, mi noche fue prácticamente la peor noche del año, me la pasé insomniado en medio de toda la congestión; al día siguiente me levanté y me fui a trabajar pero no mejoré, terminé de caer por la tarde con dolor de las articulaciones y suaves escalofrios; unas pastillas y al final llegue a mi casa por la noche para meterme en la cama con termómetro en la boca y mi chica cuidando de mí, que el algodoncito con alcohol para la fiebre, que el tecito con limón, la tara para hacer gargaras y otros mimos.

Al parecer, mi reinado llegaba a su fin. Para ella, es inevitable la relación entre lo uno y lo otro, pero cómo saberlo.
Lo cierto es que esa noche dormí bien y al día siguiente me levanté temprano, me fui a trabajar y prácticamente ya estaba bien.

Poco a poco voy digiriendo eso del cromosoma xy.

Que deseas que sea...



Qué deseas que sea, es una de las primeras preguntas que uno comienza a escuchar.

Mientras tanto, las abuelas empiezan a tener sueños premonitorios con el sexo del nietecito- y también le escuché decir a una tía que decía que tenía que ser mujercita, que estaban naciendo muchos varoncitos -sus primeros tres nietos eran varoncitos- Una amiga me dice con una seguridad inusual que va a ser hombre, que lo intuye porque tengo cara de padre de hombre.

El otro día escuchaba historias de la sabiduría intuitiva de antes, cuando no existía la ecografía y había que esperar los nueve meses: si la panza era media puntiaguda sería hombre y si se ensanchaban las caderas es que sería mujer, también escuche de una especie de método-ritual muy típico de los showers que consistía en algo así como un anillo –de preferencia el aro de matrimonio- colgado sobre el vientre de la madre, si el movimiento era pendular sería hombre ,y si el movimiento era circular sería mujer.

Están también las historias de hombres que anhelan por diversas razones un hijo hombre: que el apellido perdure, la sangre, la descendencia y que el primogénito de la familia se parezca al padre, aunque prácticamente no creo mucho en eso, es más, me gustaría que no se pareciera demasiado a mí.

Me contaron la historia de un hombre que siempre quizó tener una hija mujer. Con su primera esposa tuvo sus dos primeros hijos que fueron hombres. Años después se divorció, tuvo una segunda esposa con la que tuvo otro hombre. Tuvo después una amante que salió embarazada y fue también hombre. Regreso con su segunda esposa para tener el quinto hijo que resultó siendo otro varoncito. Finalmente, diez años después se ha vuelto a casar con una muchacha 22 años menor que él que esta embarazada esperando su sexto hijo hombre. Por otro lado, esta el abuelo de mi chica que tuvo seis hijas mujeres.

Qué deseas que sea. Alguien podría decir que tengo vocación de chancletero. Tengo como media idealizada la relación con la mujer, tengo dos hermanas por parte de madre y hasta dónde sé, dos por parte de padre. En casa hace varios años que tengo a mi chica y tres gatitas. Estoy acostumbrado a la presencia femenina. Alguien diría también que no quiero perder el “trono”. Tengo idealizada la imagen de la mujercita chocha que babea por el padre, me encanta escuchar cuando alguna muchacha habla “babeando” de su papá, demostrando ese especial apego que las hijas pueden llegar a sentir por el padre.

Por el contrario esto contrasta con cierta imagen de hijo hombre. La rebelión del hijo adolescente asociada a al intenso conflicto padre-hijo. Tengo una ecuación mental que tiene que ver con el tipo de relación: hija, mayor conflicto con la madre, hijo mayor conflicto con el padre.

Lo cierto es que es el padre quien determina finalmente el sexo del bebé desde el primer momento de la fertilización, depende del espermatozoide que llega, si contiene un cromosoma X o un cromosoma Y. No depende de uno sino de más de 200 millones de espermatuzoides que partieron hace catorce semanas en busca del ovulo.

La Dulce espera...



Catorce semanas de embarazo, oficialmente hemos pasado los tres meses y, por los últimos indicio,s el bebito debe medir 8.7 Cm y pesar 85 gr.

El fantasma de la pérdida del año pasado ha quedado atrás, hemos pasado el primer trimestre que en teoría es el más riesgoso. Durante estos tres meses , entre bromas, a ella le hubiese gustado estar casada con Tom Cruise para que le regalase un ecógrafo - como lo hizo con Katie Holmes- y así poder escuchar al bebito todos los días.



La ilusión. Ya se compró su primer vestido de embarazada que hoy se lo puso para salir, aunque todavía no aparece la pancita y todas las mañanas se mira en el espejo siguiendo alguna nueva insinuación de la barrigita. Pero todavía no se puede hablar de pancita, aunque se muere de ganas de que aparezca.
Mi panza sigue siendo por el momento superior.

Pero no todo es una dulce espera, por momentos también ya comienza a sentir cierto hartazgo. Van casi diez semanas con sensaciones de nauseas. Desde inicios de septiembre tomando Gravol –irán entre 80 y 100 pastillas- para disminuir las nauseas, la necesidad de vomitar y para quedarse dormida. Por momentos ya le cansa esa rutina, la cama se vuelve algo medio insoportable. Le hubiese gustado que el embarazo fuese mucho más corto, que durase unos tres meses como el de su amada gatita Celeste que tuvo además, de una sola, dos gatitas.

La Dulce espera comienza a convertirse por momentos en un tormento. En teoría todavía quedarían como dos semanas más de malestar.