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jueves, 26 de febrero de 2009

momentos...

Quién lo iba a imaginar? ya tienes más de 10 meses y tu mamá va guardando la ropita que ya no te queda...



Cómo se llama la ovejita con la que duermes?



La piscina con papá

La comida de Nina

La hora de comer
a veces hay que encontrar muchas maneras de entretenerte para que te animes abrir la boca y probar una cucharada.
Probablemente ya estés un tanto aburrida de ciertos sabores…

Por otro lado, el tema de la alimentación de un bebé puede ser un tema sensible.
El otro día escuche a un pediatra comentar sobre la estandarización del peso en función de tablas hechas en base a bebés alimentados con leche en polvo.
Alguna vez alguien ha escuchado un comentario tipo: "Tu bebé no tiene el peso estándar que debería tener para los meses que tiene"?
y uno se pasa a veces tratando que Nina acabe toda la comida que esta en el plato...
Cuántos gramos menos esta por debajo del estándar?
He preferido confiar en la naturaleza: los bebés comen lo que desean comer, tienen su propio peso y crecen a su propio ritmo. Y cada bebé es distinto
Desde que Nina existe he pasado a confiar en la naturaleza
En la naturaleza y en el azar
En la buena estrella





El tamaño del babero

Los llantitos de puro engreimiento han comenzado también.
por ejemplo, un llantito para cuando la mamá se va por que sale del cuarto un ratito.
Y también esta el Ñiiiiiiiiiiiii de engreimiento que puede llegar a ser tan enternecedor.
Entre el “No” y el “Sí”
Ya aprendiste a decir “No” con la cabeza y ahora estas comenzando a descubrir el movimiento del “Sí”
Y tus caritas…







Pueden decir que tengo un babero grande...

La intensidad de la vida

Asombro
Gatear y ponerse de pie para comenzar a caminar.
El habla, desde sus expresiones más básicas de sonidos a intentar pronunciar una palabra o hasta "tararear" una canción.
De pronto millones de años de evolución parecen condensarse en tan solo unos 10 meses.
Asombro por algo que podría llamarse: la intensidad de la vida que se abre paso.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Agú ta-ta




Ya quedó atrás la época de los baberos, un babero cada treinta minutos, llegando a tener toda la baranda de la escalera con los baberos secando.
Andas en la época de llevarte todo a la boca, que bestia, gran parte de tu contacto con el mundo es vía la boca (la esponjita del baño, los pies a la boca...)
Van apareciendo tus dos primeros dientecitos.
Tus manitos van puliendo sus movimientos, aprender a sostener las cosas, agarrarlas, a usar tus dedos, el dedo pulgar
Ya tu cuerpo se puede mantener sentadito
Te gusta estar parada.
Todavía no sabes gatear pero la posición de tu cuerpo esta lista, tu cuerpo en posición gateo, pero todavía no sabes llevar tus brazos hacia delante.
Has descubierto que puedes moverte sin gatear y ya te has caído dos veces de la cama.
Cuando te emocionas, cuando te gusta algo meces el cuerpo hacia delante una y otra vez y haces un sonidito al respirar. Pura emoción.
El descubrimiento de los sonidos que puedes hacer con la boca (agu ta-ta)
Te gusta mover los brazos, a veces cuando nos vamos nos despedimos moviendo el brazo, tu respondes, creo que hay en ti ya las primeras manifestaciones de un proto-saludo.


domingo, 10 de agosto de 2008

La vuelta. parte dos

Esta vuelta también coincide con lo que podría llamarse “Aniversario de concepción de Nina”.
Fue hace aproximadamente un año, por estos días un espermatozoide acaba de llegar al ovulo y se iniciaba la multiplicación celular, el cigoto, el embrión y Nina.



Es probable que haya sido en un lugar fuera de Lima, quizá en Lunahuana, en el Refugio de Santiago y a donde viajamos a pasar las fiestas patrias. Pudo haber sido también durante el mensaje de Alan García.




Después, los primeros días de agosto viaje solo a Pucallpa. Unas breves vacaciones, ganas de estar solo y un breve “retiro espiritual”. Un breve viaje sin rumbo, quería ir a la selva y entre otras cosas me la pase leyendo un libro de Hanif Kureishi que se llama “Mi oído en su corazón”, una especie de autobiografía a través del vínculo que el escritor tuvo con su padre: “una cosa que sí ves, aunque lleva toda una vida entenderla, es que el ser humano –tus padres y también tú – es imposible de conocer a fondo. Después de todo esto, el sentimiento que tengo respecto a mi padre es el que puedes tener sólo después de conocer a alguien mucho tiempo: el de que en realidad no le conoces en absoluto.”





Aquellos días el tema de la paternidad me tocaba de menaras diversas. Finalmente seguía sin saber quién fue mi padre, el hombre del que solo conservo unas cuantas fotos.



En aquel viaje no sabía que mi chica estaba embarazada, que iba a ser padre y que durante esos días las células comenzaban a multiplicarse. Nos enteramos recién, a los pocos días de haber regresado, un diez de agosto, un día como hoy…



La Vuelta. Parte uno

Han pasado más de dos meses y unos 77 días desde la última vez que posteé en el blog. Hace algunas semanas que quería volver, pero la falta de tiempo en estos meses han coincidido desgraciadamente con una sobrecarga de trabajo, la producción de un nuevo programa de televisión y la mayor parte del resto del tiempo, me la he pasado con la pequeña Nina. Sin tiempo de entrar al blog. Hace varios meses que no puedo leer un libro. Hace varios meses que no vamos al cine. Hace varios meses que no salimos de noche. Digamos que hace varios meses nuestra vida social desapareció. Nina se duerme entre las nueve y las doce que es la hora que normalmente pasó con ella de lunes a viernes cuando regreso del trabajo. Definitivamente, un tiempo demasiado intenso. Momentos para disfrutar y fluir a través de la “paternidad”. Creo que soy un padre “chocho”, babeo y babeo por ella y la disfruto. Me vuelve loco.
Hace varias semanas que tenía muchas ganas de encontrar un tiempito para sentarme a escribir y volver. No sabía de qué, hay tantas cosas al mismo tiempo en juego. Tampoco sabía si cambiar hasta el nombre del blog. Pero bueno, simplemente quería volver, volver a darme este tiempo.
Mientras tanto, ella acaba de cumplir cuatro meses.

lunes, 7 de abril de 2008

viernes, 4 de abril de 2008

últimas horas



miércoles 02 abril
10.05pm. Regreso a casa de trabajar. Mi chica me cuenta que a eso de la siete de la noche experimento sus primeras contracciones mucho más fuertes. Es normal. Me enseña los maletines llevaremos a la clínica. La cesárea será en cuatro días, el domingo.


Jueves 03 de abril
8.20am. Nos bañamos juntos, vamos a extrañar la pancita. Mi chica disfruta escuchando comentarios sobre su pancita. Ella también la va a extrañar.

10.30am. Nueva ecografía. Al parecer la placenta ha subido un poco. Salimos con dudas que tendremos que resolver mañana con la ginecóloga. Si la placenta sube más ya no sería necesaria una cesárea.

6.30pm Comienzo a tomar Norflex y Celebrex. Hace tres semanas ando con un dolor en la zona del hombro, una mezcla de mala postura y probablemente tensión. En los últimos días algunas erupciones en la piel por estrés. Estoy comiendo bastante, antojos de última hora.

7.30pm Acompaño a mi chica a una cesión de pre natal en donde pasan un video sobre la cesárea. Se ve todo, como abren la piel y sacan al bebito.
No cierro los ojos, miro atentamente.





Viernes 04

11.00 En la clínica, cita con la ginecóloga. Me como un sánguche de pollo y un pionono.

11.37
Hacemos una ecografía final. Sus latidos y sus movimientos están bien. Tres kilos para 36 semanas. Veo a la pequeñita a través de la pantalla pero ya quiero tenerla junto a mi, muchísimas ganas de verla y tenerla en mis brazos. Confirmado, la cesárea será este domingo.

8.20pm.
Terminando de trabajar dejando todo listo, tomaré dos semanas de vacaciones. Quiero estar con mi hija. imagino cómo será nuestro primer encuentro, cuando nos veamos por primera vez.
Qué tipo de conexión se dará.


9.00 pm
De regreso a casa. Durante la tarde han seguido las contracciones de corta duración, duran entre tres a cinco segundos y en intervalos irregulares que van de cinco minutos o dos horas. Una manchita, un chorrito, un poco de líquido, una pequeña alarma. Hablamos con la ginecóloga. Podría ser el inicio de una ruptura de fuente. Le ha mandado reposo para evitar cualquier complicación. Estamos midiendo cada cuanto tiempo van las contracciones.

Ha venido una pareja de amigos donde ella esta también embarazada. Comimos chifa y brindamos. En una semana ya la pequeña estará en casa con nosotros.

Cómo será mañana sábado. Me gustaría un día relativamente tranquilo.



Sábado 05.

8am. Salgo a montar un poco de bicicleta al malecón. Termino sentado en una banca del malecón con una mañana llena de sol que va despertando. Mi pensamientos divagan.
El dolor del hombro continua voy a seguir con el celebrex.

9.30. Labores domésticas como lavar platos, darles de comer a las gatas, cambiarles su arena, regar las plantas.
Mi chica tiene que guardar reposo. Anoche soñé con la pequeña Nina, como si tuviera tres años. También tuve una pesadilla, iba al banco y quedaba muy poca plata en mi cuenta y recién estaba a inicios del mes. Vendran varias tareas matutinas, últimos encargos para dejar las cosas listas.

11.07 am Mañana a esta misma hora ya estaremos en la clínica, la operación esta programada para las once.
Estamos a 24 horas.



7pm
Día de pequeños trajines: banco, algunos pagos y algunas compras en el supermercado. Mi chica a estado reposando durante la mañana pero ya a media tarde con algunos suaves acomodos. Ya esta listo el moisés en nuestro cuarto donde va a dormir la pequeña los primeros meses. Todo va quedando listo. Mi madre viene trayendo algunos regalitos para su primera nieta. Comienzo acomodar las cosas que llevaré a la clínica, yo también me voy a internar por tres días.
Mañana a estas horas ya estará cumpliendo sus primeras horas de nacida.
He comprado también una botella de vino para acompañar esta noche.

10.55pm
Mañana estaremos en la clínica a las nueve de la mañana.
Yo con la emoción de que mañana veré a la bebe. Mi chica con un poco de angustia por la cesárea, será su primera operación.


martes, 1 de abril de 2008

El Hombre que nunca estuvo

Nina - Estrella: Tu padre aspira a descubrir la paternidad.
Me imagino que habrá un día en el que te contaré alguna historia acerca de la foto de este niño que es la foto de tu abuelo; una de las pocas fotos, de los pocos rastros que conservo de mi padre.
La paternidad también en transgenracional.

domingo, 23 de marzo de 2008

A dos semanas de la "hecatombe"



Faltan aproximadamente dos semanas y en estos días deberíamos estar decidiendo finalmente la fecha para la cesarea. Por ahí me comentaron incluso que chequeará la fecha y hora como para saber qué pasaba con los astros. Mientras tanto, muchas cosas van pasando en esta cuenta regresiva. Tenemos ya lo necesario por si la bebé naciera mañana. Las últimas semanas han sido visitas a tiendas de bebés, ropita de bebé, revisar distintos y múltiples utensilios que se requieren, el moisés, la cunita y el cuarto de la bebé. De una larga lista inicial de pendientes cada vez va quedando menos y todo va quedando listo. Mi chica comanda la operación. Durante las últimas noches se despierta a mitad de la madrugada en prolongados insomnios alimentados por temas diversos como la disposición de la cuna en el cuarto, dónde debería ir la bañera, dónde la vamos a cambiar de noche y hasta los beneficios de la criogenización.

Nuevamente vuelvo a pensar en cómo serán los días que vendrán dentro de dos semanas, cómo será cuándo la pequeña Rohdecita de un día para otro ya este con nosotros en casa. El comentario más frecuente sigue siendo el “aprovecha el tiempo”, “duerman!!!”, “olvídate, nada volverá a ser lo mismo”. Un bombardeo de comentarios y uno recibe muy pocas palabras de aliento y optimismo. Recuerdo aquellos días previos a mi matrimonio y por dónde iban los comentarios: “Qué estas haciendo!!!!” el matrimonio aparecía como una experiencia terrible y el fin de la libertad entre muchas otras cosas. Pero también descubro que si bien tiene sus lados “terribles” no lo es tanto como decían.

Nuevamente afloran los fantasmas de la realización personal, la familia, sus responsabilidades, los hijos, las labores de manutención y muchas otras responsabilidades de la vida adulta que nos alejan con el tiempo de nuestros planes y deseos, que nos alejan de nosotros mismos. El fantasma de la exclusión entre matrimonio-familia y proyectos personales, el miedo a tener que posponer lo tuyo. Hay muchas cosas que no he hecho en la vida y si no las he hecho hasta ahora solo ha dependido de mi y ha sido mi responsabilidad y dependerá de mi en adelante.

Que tanto cambiarán las cosas de un momento a otro y qué tanto comenzarán a cambiar poco a poco. Qué tanto iré cambiando yo, qué tanto cambiará mi chica ahora convertida en madre, cuánto cambiaremos como pareja, por dónde vendrán las peleas y los conflictos en esta nueva etapa; qué será de nosotros.

Hay algo que tengo claro, lo cierto es que durante los primeros meses tendré que acostumbrarme al ritmo de la pequeña, es imposible exigirle que se acostumbre a mis ritmos y tiempos. Siempre he sido muy exigente con mis tiempos, rutinas y hábitos. Tendré que acostumbrarme al ritmo de alguien con quien no es posible dialogar ni ponerse de acuerdo ni llegar a compromisos. La paternidad es una experiencia que supone necesariamente desprendimiento. Por momentos hay angustia, trato de llevar las cosas con serenidad y decirme que de lo que se trata también es de disfrutar la experiencia y que no necesariamente tiene que ser vivida como una hecatombe en nuestras vidas. Creo que mucho dependerá del valor que le de a la experiencia.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Hijo de mis entrañas



El otro día un amigo me preguntaba qué tal con la paternidad y no sabía muy bien que responder. Lo realmente lo fuerte vendrá con el nacimiento. Terminé hablando sobre “el ser acompañante”. De alguna manera hay algo en el proceso de la maternidad en que tan solo nos queda acompañar: jamás podremos saber lo que se siente llevar durante nueve meses algo que va creciendo dentro y que al moverse deja la sensación de “un pescadito dentro de la panza”

Una experiencia que realmente marca toda una diferencia radical: llevar durante nueves meses por dentro un ser que crece al interior y lo que supone, un vínculo distinto.

Esa expresión tipo “hijo de mis entrañas” es totalmente cierta.

La pancita sigue creciendo




Mientras tanto los movimientos de la bebita cada vez son más intensos. Puedo colocar la mano sobre la panza y sentir unos movimientos internos. En varias ocasiones durante el día se acomoda en alguna posición donde es posible palpar alguna parte de su cuerpecito. La pancita cada vez más grande, ahora esta en tan solo kilo y medio y para los nueve meses, es decir, dentro de nueve semanas, podría llegar a tres kilos. Ha comenzado a crecer aceleradamente.

Hay muchas cosas increíbles en todo como el poder de la vida. Por ejemplo, que esos tres kilos se puedan alojar al interior de un útero diseñado por la evolución.
Y pensar, que la vida quizá sea, una milagrosa combinación química.

Van 32 semanas



Faltan nueve semanas y continua la cuenta regresiva. Mi esposa lo dice muy bien: “Podría nacer dentro de dos meses como podría nacer mañana” Dentro de un par de semanas sabremos finalmente si la placenta continua baja o no, de eso dependería una cesaría.

Desde la semana pasada cuando recibo una llamada de mi esposa lo primero que viene a mi cabeza es que no haya pasado nada malo. Y si es que ya están comenzando las contracciones de un momento a otro, que no hayan complicaciones. Solo queda confiar en el poder de la naturaleza.

Un amigo me contó que entre los primates la duración del periodo de gestación esta en relación con el tamaño del cerebro, el destete, la madurez sexual y otros factores. Teniendo en cuenta las dimensiones de nuestro cerebro y otros factores, como especie nos correspondería un embarazo no de nueve meses, sino de ventiun meses.
De alguna manera como especie, todos somos prematuros.

Qué dicen los astros?



Según el horóscopo chino, Nina-Estrella será una niña Rata. Sus padres son buey y hay la historia que cuenta que la rata es conocida por haber “engañado” al buey.
Me gustaría saber qué dice el horóscopo chino al respecto.

lunes, 11 de febrero de 2008

Estrella y Nina




“En la noche brilla tu luz.
De dónde, no lo sé.
Tan cerca parece y tan lejos.
Cómo te llamas, no lo sé.
Lo que quieras que seas:
¡luce, pequeña estrella!”

(vieja canción infantil de Irlanda)

Estamos entre dos nombres: Estrella y Nina.
Por el momento, el que va gustando más es Nina.

Finalmente, mujercita



Hace pocos días, recién en la cuarta ecografía en la que además no pude estar presente, se pudo ver al fin con precisión, cual era el sexo del bebé. Me quedé con las ganas de verlo con mis propios ojos, dos días después volvimos a la clínica, esta vez con el padre presente y nuevamente, no se dejo ver. La pequeña mujercita resultaba siendo una bebé muy pudorosa.

El proceso de saber cuál sería el sexo del bebé ha sido un proceso de idas y venidas que ha durado más de seis meses. Todo comenzó con una ecografía inicial donde el doctor pronostico la formación del órgano sexual masculino, es decir, sería hombre. Esa primera noticia no me entusiasmo para nada, el azar de la naturaleza se imponía sobre mi deseo e incluso recuerdo que ese día, terminé con un intenso y migrañoso dolor de cabeza. Estaba demasiado ilusionado con la idea de una mujercita. Fue un golpe. Hace mucho tiempo que la había fantaseado, hasta había conversado con ella a través de juegos con Carolina, mi esposa. Descubría además, una profunda vocación de chancletero mientras caía rendido escuchando los relatos de hijas que adoraban a su papá.
Por el contrario, las fantasías del hijo hombre me resultaban complicadas. Qué tipo de padre podría ser yo, qué tipo de referente podría ser con mi escasa pasión por el fútbol y mis negados conocimientos sobre taladros, autos y otras tantas aficiones masculinas.

En las siguientes semanas intente irme haciendo de la idea de un hijo hombre, tampoco es que me pareciera terrible, no, pero buscaba reconciliarme con esa posibilidad. Mientras tanto, vinieron dos ecografías más donde por la posición del bebé era imposible saber su sexo y la incertidumbre continuaba. Comenzamos a pensar en Joaquín como un posible nombre.

Y recién ahora, al día siguiente de enterarme que definitivamente sería una mujercita me descubrí añorando a Joaquín. De pronto intuí qué pasaba con la figura del hijo hombre, por qué me resultaba más difícil y amenazante. El fantasma del padre ausente, la ausencia de un vínculo que es parte de la identidad, un vacío poblado de fantasías y preguntas sin respuesta. Descubría una ilusión a la que le temía: el vínculo padre-hijo y la posibilidad de una experiencia de sanación, de alguna manera, cerrar una especie de circulo en la vida.

Finalmente, la paternidad sigue siendo una puerta abierta y tampoco hay que cargar demasiado a los hijos. Simplemente, alguna vez tuve la pesadilla de desaparecer y salir huyendo a los pocos meses del embarazo, pero ya van siete y no he huido.